La terrible tragedia de Ibagué jamás podrá ser borrada u olvidada... pero NUNCA la repostearé o republicaré... el poco alcance que tengo en mis cuentas sociales jamás servirá para movilizar contenidos de ese talante. Respeto infinito por el dolor de esa familia.
Con dolorosos sucesos como el ocurrido hoy en Ibagué queda en evidencia que, en ciertas ocasiones, el afán propio de las redes sociales deteriora la calidad del periodismo. No todo vale por un clic. Hay que ser responsables en el manejo de la información