Estos ultimos meses vivir en Tlahuac ha sido un padecimiento, es un escupitajo y una falta total a los derechos humanos. Inseguridad, literalmente nula movilidad. Mi casa ubicada en el primer cuadro de la alcaldía esta sitiada desde hace dos meses por las obras interminables.
En distintas unidades habitacionales seguimos realizando limpieza, poda, reparación de luminarias y mantenimiento de áreas comunes. Cuando un espacio vuelve a verse limpio, iluminado y ordenado, cambia la
convivencia y la percepción de quienes viven ahí todos los días.