No sé nada de ti, soñaré con tus buenos días, o unas flores que en mi memoria ese momento jamás llego, todo sería más fácil si me hubieras dicho que me querías para el rato.
Hay tantos idiomas como personas en el mundo, y cada persona tiene su propia lengua. Por eso se malinterpretan tanto, luego no se entienden y al final se hieren.