Normalicemos aceptar que incluso las decisiones correctas pueden rompernos el corazón. Hacer lo correcto muchas veces requiere más valentía que hacer lo fácil. Empezar de cero asusta, arriesgarse da miedo, y enfrentarnos a lo desconocido nos sacude el alma.
Pero aun así, vale la pena. Porque ser valiente, hacer las cosas bien y mantenerte como una buena persona, tarde o temprano, siempre trae su recompensa.