En el verano de 1942 Hitler orquestó un partido de fútbol entre prisioneros de guerra sovieticos y soldados del Tercer Reich.
El árbitro era un oficial de las SS y
los prisioneros eran jugadores del Dinamo de Kiev antes de la guerra.
Jugaron hambrientos, enfermos y con una advertencia "Si ganáis morís". GANARON, la dignidad peso más que el miedo). Unos fueron fusilados aún con la camiseta puesta poco después del partido. Otros torturados por la Gestapo hasta la muerte, y el resto fueron a campos de exterminio. Tres de ellos sobrevivieron para contar la historia.