Cuando las cosas vienen de Dios, no se tiene que forzar nada, todo encaja perfecto, todo llega a tiempo, las puertas correctas se abren, la persona idónea llega, porque Dios no se equivoca.
Fui a misa y el padre dijo algo que me encantó: 'Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios'. Y creo que nunca debemos olvidar eso.