Entraron a los despachos de parlamentarios
Hoy, por orden de la Vicepresidenta de la República, el Ministerio de Salud Pública ingresó al Palacio Legislativo.
Junto a funcionarios de la Comisión Administrativa del Parlamento, sus inspectores recorrieron patios, salas comunes y, también, despachos de senadores y diputados, varios de ellos de la oposición.
El motivo que adujeron fue controlar el cumplimiento de una ley.
No encontraron ninguna infracción.
Sin embargo, lo grave no es lo que - dicen - buscaban, sino el hecho mismo de haber entrado, y quién decidió que podían hacerlo.
El despacho individual de un legislador no es un área común: es un espacio de trabajo exclusivo, donde se guardan documentos de investigaciones en curso, papeles con datos reservados, correspondencia y borradores que hacen a la tarea de representar a la ciudadanía.
Entrar ahí, aunque sea solo para mirar, es entrar en la intimidad de ese trabajo.
Y aquí viene el punto que de verdad importa: ni el Ministerio de Salud Pública ni la vice presidenta de la República ni la Comisión Administrativa tienen la potestad de autorizar ese ingreso.
No deciden quién entra al despacho de un legislador
Esa decisión le pertenece, exclusivamente, al legislador que ocupa ese despacho.
Ni el pleno de una Cámara, ni la Asamblea General, pueden disponer legítimamente el ingreso al despacho de un legislador sin su consentimiento, salvo en los casos excepcionales que la propia Constitución prevé, como un desafuero seguido de un allanamiento judicial en una causa penal.
Nada de eso ocurrió aquí.
Hubo una orden de la Vicepresidencia y un acompañamiento administrativo, y con eso se entró a espacios que ni el propio Parlamento, en su conjunto, tiene la potestad de abrir sin consentimiento de su titular.
Hay, además, un dato que no se puede pasar por alto, aunque el problema institucional sería igual de grave si no existiera: quién dispuso el ingreso, el Ministerio que lo ejecutó, y la bancada mayoritaria que tiene representación en la Comisión Administrativa, responden al mismo signo político, el Frente Amplio, mientras que entre los despachos recorridos hubo despachos de legisladores de la oposición.
No hace falta suponer mala intención para advertir el problema: alcanza con el hecho objetivo de que el oficialismo, a través de organismos que le responden, ingresó a espacios de trabajo de quienes no integran su bancada.
Es exactamente el tipo de situación que las instituciones republicanas están diseñadas para impedir, más allá de cuán bien intencionado haya sido el motivo invocado.
No escribo esto desde el agravio personal ni desde la sospecha de mala fe generalizada.
Pero las instituciones no se cuidan solamente cuando alguien tiene mala intención: se cuidan, sobre todo, cuando alguien actúa sin advertir el límite que está cruzando.
La independencia del Parlamento no es un privilegio de los legisladores: es una garantía de la ciudadanía, para que quien la representa pueda hacerlo sin que ningún otro órgano, ni del Poder Ejecutivo, ni del propio Parlamento, decida por su cuenta cuándo entra a su despacho.
Ya he cursado la comunicación a las autoridades del Parlamento advirtiéndoles de que no pueden ingresar a mi lugar de trabajo.
Eso ya deberían saberlo. Está en la Constitución.
Ingresar al mismo sin mi autorización sería un acto autoritario.
BREAKING:
The U.S. starts striking Iranian drone and missiles sites as well as radar systems in response to Iranian drone attacks against vessels passing through the Hormuz Strait
"Explotadores,,,,explotadores....!!!" el cántico protesta del sindicato de supermercados El Dorado en maldonado.
Uno de sus dueños Polakof, es un connotado dirigente del mpp y el frente amplio
@LuisEst17468144@lacanariauy No existe esa posibilidad en la Constitución. No porque yo esté de acuerdo con este gobierno de mierd@, Pero ello no es posible. No sueñen con cosas irreales.
El gobierno va a patrullar barrios de Montevideo con vehículos blindados del Ejército diseñados para minas y explosivos, donados por EE.UU. en 2024. Doce Mamba, valuados en US$ 11 millones, saldrán a las calles porque la Policía sola ya no alcanza.
El mundial del país imaginario
Cada cuatro años, Uruguay se mira a.sí mismo a través de una camiseta. La nación deposita sobre once futbolistas una responsabilidad absurda: demostrar que sigue siendo aquello que imagina haber sido. Y entonces llega el Mundial.
Las expectativas son colosales. Desproporcionadas. No nacen del análisis del presente, sino de la nostalgia. Se habla de historia, de tradición, de carácter, de una supuesta esencia nacional que garantizaría resultados por decreto. Como si los trofeos obtenidos por hombres muertos o jubilados pudieran marcar goles en el siglo XXI.
Pero la selección entra al campo y ocurre algo incómodo: aparece la realidad. Los rivales mediocres corren más, arriesgan más, innovan más. Parecen pertenecer a países que todavía creen en el futuro. Mientras tanto, los nuestros juegan como juega la nación entera: al empate, esa vieja religión nacional, se traslada del Parlamento al césped.
Y cuando el equipo fracasa, cuando queda eliminado de manera gris, sin épica y sin tragedia, surge la indignación colectiva. Los mismos que habían construido expectativas delirantes denuncian la decepción. Los mismos que confundieron deseo con realidad buscan culpables. Nadie formula la pregunta esencial.
¿Por qué una sociedad acostumbrada a administrar su decadencia espera producir excelencia de manera automática?
La selección no es la causa del problema. Es su radiografía más honesta. Porque juega exactamente como vive el país este país envejecido, que sigue hablando de sus viejas hazañas como un coronel retirado que menciona cada noche las mismas batallas. Un país que ha convertido la nostalgia en política pública y la autocomplacencia en patrimonio cultural. Un país que se resiste a admitir que hace mucho tiempo dejó de competir contra los mejores para empezar a compararse consigo mismo.
La paradoja es extraordinaria. Cuanto más se deteriora la realidad, más grandiosas se vuelven las expectativas. Como si la imaginación colectiva intentara compensar aquello que la experiencia ya no puede sostener. Se exige una selección campeona desde una estructura social que castiga el riesgo, sospecha del talento y celebra la mediocridad equilibrada.
Porque el problema nunca fue futbolístico. El problema es cultural. Durante décadas se ha enseñado que el éxito es sospechoso, que destacar genera desconfianza y que toda diferencia merece corrección. Se ha construido una moral del empate donde la derrota resulta tolerable y la victoria excepcional casi incómoda. Nadie quiere fracasar, pero tampoco se acepta el precio de triunfar.
Por eso la selección juega con miedo. Porque representa a una sociedad que también lo tiene. Miedo al conflicto. Miedo a la competencia. Miedo a reconocer que el mundo no concede privilegios sentimentales ni respeta relatos históricos. Los goles se marcan en el presente. La riqueza se crea en el presente. La cultura se produce en el presente. La historia puede inspirar, pero no sustituye al esfuerzo.
Sin embargo, cada eliminación produce la misma ceremonia. Se buscan traidores, incompetentes, conspiraciones o malas suertes. Cualquier explicación sirve con tal de evitar la única verdaderamente dolorosa: que tal vez el equipo juega exactamente al nivel del país que lo produce.
Y eso es lo insoportable.
Porque obliga a admitir que la pobreza más profunda no es la económica. Es la pobreza de ambición. La renuncia silenciosa a la excelencia. La convicción secreta de que alcanzar la grandeza es improbable, pero fingir que aún nos pertenece resulta indispensable.
Entonces termina el Mundial. La selección vuelve a casa. Los aficionados regresan a sus rutinas. Y el país continúa avanzando lentamente hacia ninguna parte, aferrado a sus recuerdos, celebrando empates y esperando que la próxima vez, de alguna manera milagrosa, la realidad decida comportarse como la nostalgia.
🚨BREAKING: Keir Starmer is set to RESIGN as Prime Minister of the UK
The whole country is ERUPTING in CELEBRATION. This is the END of the worst socialist tyrant in British history. 🇬🇧
El método del Islam siempre es el mismo.
-Construcción de mezquitas.
-Creación de sociedades paralelas.
-Multiplicación rápida.
-Papel de víctima (minoría perseguida).
-Resistencia al Estado de derecho en el país de acogida.
-Explotación de lagunas legales.
-Introducción de la Sharia.
-Toma del poder.
Afganistán solía ser budista, Pakistán hindú y Líbano cristiano. Hoy todos son musulmanes.
Si continuamos por este camino, Europa caerá.
@capTercio
🇷🇺🇺🇦 ÚLTIMA HORA: Un ataque masivo ruso con misiles y drones sobre Kyiv provoca un grave incendio en la Catedral de la Dormición, dentro del Monasterio de las Cuevas (Lavra).
El complejo histórico, fundado en 1051, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.