“Hay muchas formas de llegar a diez”
1 + 9 es diez.
6 + 4 también.
Y 7 + 3… lo mismo.
Hay muchas formas de llegar a diez.
Y no sé por qué, pero eso me hizo pensar en la vida…
en cómo nos pasamos años creyendo que solo hay un camino, una fórmula correcta, una manera “aceptable” de lograr las cosas.
Nos vendieron la fórmula perfecta: estudia, trabaja, logra, crece.
Pero nadie nos contó que la vida no es una ecuación exacta…
Nos hicieron pensar que si no sigues la ruta marcada, te perdiste.
Que si no logras lo que otros logran a cierta edad, vas tarde.
Que si no lo haces como ellos lo hicieron… no lo hiciste bien.
Pero, ¿quién dijo que todos tenemos que sumar igual?
¿Quién dijo que nuestras victorias tienen que verse igual?
A veces llegar a diez no es sumar…
A veces es restar.
Sí.
Porque 15 - 5 también es diez.
Y 20 - 10 también.
Y nadie habla de eso…
Nadie habla de que a veces la vida te empuja a crecer a través de las pérdidas.
De que hay sueños que se logran después de noches donde no dormiste.
Después de personas que se fueron.
Después de días donde no tenías ganas ni de levantarte.
Hay caminos que te llevan a tus metas…
pero primero te quitan cosas: amistades, certezas, comodidad.
Y duele.
Duele porque crecer también es despedirse.
De versiones tuyas, de lugares, de personas.
Y ahí es cuando entendés que lo importante no es cómo llegaste a diez…
sino que llegaste.
Que no importa si sumaste amor propio con paciencia,
o si restaste toxicidades que te apagaban el alma.
Lo que vale… es que avanzaste.
Porque lo que resta también construye.
Aunque duela. Aunque arda. Aunque no lo entiendas en el momento.
Como dijo Rumi: “La herida es el lugar por donde entra la luz.”
Y esa frase…
esa frase me acompaña en los días en los que siento que nada tiene sentido.
Porque hay heridas que abren caminos.
Y hay tropiezos que te acomodan el alma.
Y si hoy sentís que estás perdiendo,
si sentís que todo va para atrás,
solo quiero decirte algo:
Tranquilo…
no estás retrocediendo, estás reacomodándote.
Tal vez hoy no estás sumando,
pero estás aprendiendo.
Estás soltando.
Estás respirando más lento.
Y eso… también es avanzar.
Como dijo Viktor Frankl: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, estamos desafiados a cambiarnos a nosotros mismos.”
Así que si hoy todo parece oscuro,
si sentís que el camino no es claro,
si la vida te está restando más de lo que te suma…
Quédate tranquilo.
Porque todavía podés llegar a diez.
Y cuando llegues…
cuando llegues, no solo vas a estar de pie…
vas a estar más fuerte.
Más sabio.
Más real.
Vas a mirar atrás y darte cuenta de algo:
que no estabas perdido, estabas en construcción.
Que no estabas roto, estabas transformándote.
Y que todo lo que dolió…
era solo parte de la fórmula que te trajo hasta acá.
Así que no te rindas.
Tu diez no es un número.
Es una versión de vos mismo que vale la pena conocer.
Y cuando lo logres, no digas “lo logré”…
decí: “Lo sobreviví, lo sentí, lo viví… y lo valió todo.”