Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.
Cuando lloro por el estrés y se convierte en llanto por mi familia, lloro por cosas que no puedo arreglar, por no saber si estoy haciendo las cosas bien, por todo lo que pasa en mi vida.