Imaginate estudiar años mientras encima laburás y romperte el orto para que le den el título de regalo a un enano hormonado que ni terminó el secundario y vivió toda su vida en España.
Y está perfecto porque vos no ganaste un mundial siendo figura con 35 años, burro
Los Simpson predijeron el error que hunde a la mayoría de los emprendimientos.
En el capítulo donde el estudio de Tomy y Daly ve caer su audiencia, arman un focus group con chicos: les preguntan quién quiere historias más realistas y todos levantan la mano. Después, preguntan quién quiere robots, magia y situaciones absurdas... ¡Y también la levantan todos!
"¿Entonces quieren un programa realista, con los pies en la tierra, que a la vez sea totalmente delirante y esté lleno de robots mágicos?".
De ahí sale Poochie, que termina siendo el personaje más odiado de la serie y, en su segunda aparición, lo matan argumentando que su planeta lo necesita.
Crear una startup con base en preguntarle a la gente es igual de inútil. Le preguntas qué necesita y te pide algo barato pero premium, simple pero completo, rápido pero hecho a medida. Es la fórmula del desastre.
Steve Jobs decía que la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestran y la frase más famosa de Henry Ford es: "Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me habrían pedido un caballo más rápido".
El momento en el que se pudre mal en un partido y en la escalada de violencia los periodistas empiezan con "uy no no no" "no muchachos por favor" es el placer más enorme que puede tener un gordo frente a la tv.