Borrell, epítome del burócrata bruselino, pertenece a esa estirpe de la que hablaba Jünger citando a Léon Bloy: los que salen corriendo en busca del abogado mientras su madre está siendo violada.
«Marruecos conoce mejor las debilidades institucionales y políticas de España que la mayoría de los españoles, muchos de los cuales viven aún ensimismados en el relato guerracivilista del 36, en un mundo que ya fue.
El agresor conoce nuestras costuras y tira de ellas. Cuenta con que España —y Europa— se ahorquen con su propio galimatías legal y burocrático mientras él niega estar tensando la cuerda. Porque la guerra híbrida también es una guerra jurídica: convertir las normas, los tribunales y el sistema garantista del adversario en instrumentos para paralizar su capacidad de defensa».
recuerdo que en marzo de 2021 (!!) se personaron un par de agentes de policía en mi casa. el motivo: estábamos 7 personas tomando el aperitivo en el patio de mi casa (exterior) y un vecino nos había denunciado (LOL) porque el límite en domicilios privados era de 4 o algo así
mientras tanto, el interior de los bares estaba a reventar de gente respirando el mismo aire reciclado (eso sí, en mesas de 4 jajjjaja)
hoy lo recuerdas y parece un sueño febril
fue todo tan absolutamente surrealista que cuesta creer que tragáramos con ello
lo que me dejó marcado no fueron las normativas absurdas del gobierno, que eran de traca pero sabes que son inútiles, si no el comportamiento de la población y los vecinos. de repente entiendes cómo funcionaron los peores regímenes totalitarios del siglo XX
fue una hostia de realidad el darse cuenta de que hay una linea finísima y de que, si el Estado proporciona la excusa moral adecuada, una parte enorme de la población está deseando convertirse en la stasi de su vecindario