Me dio mucho morbo cuando mi vecino me cachó viéndolo a través de la ventana. La mejor parte fue darme cuenta de lo putito y adicto a la verga que es este cabrón. Todavía puedo ver su culo moreno rebotar cuando se la dejaba ir toda.
Mi tío que estaba de visita me ayudó a ponerme un arnés y un anillo que compré en internet porque no sabía cómo ponérmelos; como ya le he espiado el celular más de una vez, sabía perfectamente que a él le van esas cosas.
Fue tan amable de enseñarme y acomodarme todo que, para agradecerle, tuve que pagarle metiéndole mi verga en ese culo tonificado, lampiño y apretado hasta dejárselo lleno de leche. ¿Te imaginas el desmadre si mis papás se enteran?