Despídanse bien, aunque estén enojados, aunque no quieran hacerlo, aunque no vuelvan a frecuentar esa persona. Despídanse bien. La vida es incierta, relativa y en algunos casos despedirse bien se vuelve un recuerdo último y trascendental.
La mejor decisión que he tomado fue elegir hacer silencio y hacerme a un lado. No tengo nada que demostrar. No estoy aquí para convencer a nadie de que soy buena persona. No voy a arreglar lo que no rompí y no voy a luchar para que nadie reconozca mi valor.
Mi silencio es la versión de mí que aparece cuando ya intenté hablar, comunicar, entender y resolverlo todo. Porque mientras me importe, siempre voy a buscar la manera de arreglar las cosas; cuando callo, probablemente ya me cansé.