Es curioso cómo, en un mundo donde todos quieren más, llega un momento en el que tú empiezas a querer menos, menos ruido, menos estrés, menos comparaciones y menos necesidad de demostrar y encajar. Es donde te das cuenta de que quieres una vida más tranquila y auténtica.
Este año me hizo mirar la vida con otros ojos. Mi salud mental fue puesta a prueba como nunca antes. Mi comprensión del amor, la amistad y la familia cambió profundamente, y no creo que vuelva a ser la misma después de todo lo vivido.