El puesto popular que la sociedad le dio en su día a Kase.O es el que se le tuvo que dar a Mucho Muchacho. Me cuesta creer que raperos a quienes admiro escuchen los adelantos del álbum y se lo sigan tomando en serio o considerándole un referente. El bienquedismo es triste y ruin.
🔴ÚLTIMA HORA | El juez autoriza a la UCO rastrear las cuentas del novio de Ayuso por sus negocios con el grupo Quirón
Una información que avanza @MACamposP en la SER
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Carolyn Davidson was a graphic design student at Portland State University when Phil Knight, who was then teaching accounting part-time, asked her to create a logo for his fledgling shoe company.
She billed the project at $2 per hour and received a total of $35 for her work. The design she produced would eventually become the iconic Nike swoosh.
Twelve years later, in 1983, Knight invited Davidson to a company event and surprised her with a special gift: a gold ring featuring the swoosh logo set with a diamond, along with an envelope containing 500 shares of Nike stock.
Over time, those shares grew in value and are now worth millions of dollars.
El Gobierno de Ayuso reconoce que pagó a la sanidad privada en 2024 un 42% más que el año anterior
Informa @pedrojimenezg en @RadioMadrid
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Es extraño que nieve en abril, pero más extraño es que ya haga 10 años del adiós de Prince. 💔
La preciosa 'Sometimes It Snows in April' se grabó el 21 de abril de 1985, 31 años antes exactamente de la muerte del Príncipe de Minneapolis.
#BonDiaCanalla
Se habla de cómo se llegó a la Luna, pero casi nunca de cómo salieron de ella.
La escena es simple: dos astronautas dentro de un módulo del tamaño de un ascensor, sentados sobre la única máquina que podía sacarlos de la superficie lunar. Si ese motor fallaba, no había plan B. No existía un “rescate”. Era despegar… o quedarse ahí para siempre.
El Módulo Lunar “Eagle” dejó atrás sus patas, su base y todo lo que no fuera estrictamente necesario. Solo despegó la parte superior: un cascarón ligero con un motor hipersensible que debía encenderse una sola vez y sin margen de error.
El 21 de julio de 1969, Armstrong y Aldrin activaron el motor de ascenso. No hubo cuenta regresiva épica ni música heroica. Solo un encendido limpio, una vibración corta y el Eagle levantándose en silencio absoluto, dejando una nube de polvo que tardó segundos eternos en asentarse.
Mientras subían, el módulo tuvo que ejecutar una coreografía precisa para encontrarse con el Módulo de Servicio y Mando, donde Michael Collins los esperaba en órbita. Un error de ángulo, de velocidad o de sincronización… y no había segunda oportunidad.
El acoplamiento fue perfecto. Se transfirieron, sellaron la nave, soltaron el Eagle y lo dejaron morir en órbita lunar. Desde ahí, el viaje de regreso a la Tierra ya era “simple”: encender motores, tomar trayectoria y caer en el Pacífico.
Así fue la salida del Apolo 11: nada de tomas hollywoodense, solo ingeniería al límite, un motor que debía funcionar sí o sí, y dos humanos apostando su vida a una chispa exacta en el vacío.