🦌🦌🦌¿Sabías que en la sierra de Guadalupe, en el municipio de Mulegé, se resguarda uno de los tesoros prehistóricos más impresionantes de México? Las pinturas rupestres de San Borjita, consideradas entre las más antiguas del continente americano, tienen una antigüedad estimada de entre 7,500 y hasta 9,000 años. Este sitio comenzó a ser estudiado científicamente en la década de 1950, cuando el periodista Fernando Jordán llevó hasta la cueva a especialistas como Bárbara Dahlgren y Javier Romero, marcando el inicio de las investigaciones sobre este extraordinario legado.
En sus muros y techos pueden apreciarse enormes figuras humanas, animales terrestres y marinos, manos, formas geométricas y sorprendentes imágenes bicolores en tonos rojo y negro, características del estilo conocido como “Gran Mural”. Algunas representaciones alcanzan varios metros de altura y siguen despertando asombro por su complejidad y buen estado de conservación, miles de años después de haber sido creadas.
Acabo de terminar este libro de @GranodeSal, y es una maravilla para todos aquellos interesados en seguir los pasos de Zaragoza más allá de la batalla que lo hizo famoso. Altamente recomendable para los amantes de la historia mexicana. Sigan con el excelente trabajo @TomasGranadosS
Acá la contraportada:
En toda población de México, grande o pequeña, hay una escuela y una calle, o incluso varias, con el nombre de Ignacio Zaragoza, ese héroe rasurado y con anteojitos, como con tino y humor lo describió Jorge Ibargüengoitia. El general que el 5 de mayo de 1862 derrotó al ejército francés en Puebla fue un militar exitoso, un liberal sin fisuras —con capacidad para cambiar de bando para afiliarse al que fuera más afín a sus convicciones—, un ciudadano ejemplar que ha merecido estatuas ecuestres aquí y allá, y cuyo retrato se reprodujo en el papel moneda de nuestros días. En esta páginas, Sergio Rosas Salas busca no tanto producir una nueva biografía como aprovechar esa vida notable para iluminar toda una época; Zaragoza sirve así para repensar la Reforma. Organizado en siete capítulos que se despliegan de forma cronológica, este libro es una claro ejemplo de la renovada historia política y sociocultural de esa época y de la nueva historia militar, sustentado en documentación inédita y en una lectura detallada de diversas fuentes documentales ya conocidas. Es asimismo la búsqueda del hombre que quedó escondido bajo la sombra del mito: muerto cuando apenas contaba con 33 años, este "soldado de la libertad" —como llegó a describirse a sí mismo— fue fiel a una postura en torno al significado de ser libre y ser ciudadano, y expresó un patriotismo crecientemente radical, siempre desde su condición de soldado.
Antes de ganar la batalla que lo convirtió en el héroe más venerado del siglo XIX mexicano, Ignacio Zaragoza propuso quemar Puebla. No era una ocurrencia: era una decisión táctica fría y documentada. Cuando en abril de 1862 el ejército francés del conde de Lorencez avanzaba desde Veracruz hacia la capital y Zaragoza evaluaba sus opciones de defensa con un ejército mal armado, mal alimentado y numéricamente inferior al que venía a enfrentarlo, su cálculo fue el siguiente: Puebla era una ciudad profranquista donde los conservadores esperaban a los franceses "con una lluvia de rosas", como le había prometido el embajador Saligny a Napoleón III. Si los franceses tomaban Puebla intacta, tenían un bastión conservador abastecido y una ruta despejada a la Ciudad de México. La solución militar más racional era no dejarles nada útil: quemar la ciudad, destruir los recursos y convertir Puebla en un obstáculo en lugar de un trampolín. Juárez rechazó la propuesta. Le ordenó a Zaragoza defender Puebla, no destruirla. Zaragoza obedeció, se instaló en los fuertes de Loreto y Guadalupe con fuerzas inferiores y el 5 de mayo de 1862 ganó una batalla que nadie esperaba que ganara. El telegrama que le envió a Juárez esa noche fue tan escueto como el hombre: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Los franceses llevaron una lección muy severa; pero en obsequio de la verdad diré que se batieron como bravos, muriendo una gran parte en los fosos de las trincheras de Guadalupe." Murió cuatro meses después de tifus, con 33 años, todavía acuartelado en Puebla esperando el siguiente ataque francés que él ya no vería. Juárez le cambió el nombre a la ciudad en su honor: Puebla de Zaragoza. La ciudad que él quería quemar lleva su apellido desde 1862.
Este es el mural más famoso del Palacio Rojo de Cacaxtla, Tlaxcala, el cual fue descubierto en 1985 por arqueólogos mexicanos.
En la escena se representa a un personaje anciano que asciende una escalinata portando un elaborado atavío de piel de jaguar, collares y cinturones de piedras verdes, además de un bastón. A su espalda aparece una estructura de madera conocido como cacaxtli, el cual va cargado con objetos de intercambio como plumas verdes de aves exóticas, caparazones de tortuga, canastas y una máscara zoomorfa de color azul-verde, lo que sugiere su carácter de comerciante de larga distancia, lo que los mexicas llamarían pochteca. Sobre su mano se observa un glifo que probablemente alude a su nombre calendárico: 4 Perro.
Debajo del personaje se extiende el cuerpo de una serpiente emplumada, acompañada por una franja decorativa con ondas de agua que contiene fauna acuática tanto marina como de ríos y lagunas de influencia teotihuacana. Conforme la escena asciende por la escalinata, estas franjas se alternan, reforzando el simbolismo del agua como elemento vital. Sobre el piso acuático se representan plantas sagradas: primero una posible alusión al cacao, coronada por un ave de plumas verdes con un ojo en el ala, y más arriba una singular planta de maíz cuyas mazorcas son cabezas humanas, imagen vinculada al mito del Popol Vuh, donde la humanidad es creada a partir del maíz.
En la sección final del mural se observa un gran sapo verde de piel reticulada. Mis fotografías
Este es el camarín de la Virgen de Ocotlán, ubicado en la Basílica de la Virgen del mismo nombre en el estado de Tlaxcala. Su decoración fue terminada en 1723 y es una de las maravillas barrocas de México, tan impresionante como Santa María Tonanzintla o la capilla de la Virgen del Rosario de Puebla. Su decoración la realizó un solo individuo, el indígena Francisco Miguel Tlayoltehuanitzin. En este espacio es donde se viste a la representación milagrosa de la Virgen de Ocotlán, la cual fue descubierta dentro de un ocote encendido en 1541, 10 años después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac. Y tú, conoces este rincón mágico de México? Te invito a compartir
La última joya barroca, el templo del Pocito, construido por el arquitecto Francisco Antonio Guerrero y Torres entre 1777 y 1791 en el Tepeyac, justo donde se encuentra un manantial de aguas ferruginosas y alcalinas que son consideradas que tienen propiedades curativas. De planta elíptica, el arquitecto utilizó todos los recursos disponibles para embellecer este pequeño templo, durante los embates de la Academia y sus miembros contra el barroco novohispano.
Esta es la historia detrás del primer daguerrotipo DE UNA AMPUTACIÓN EN MEDIO DE UN COMBATE de la historia universal!
🔺VA UN HILO HISTÓRICO🔺
Este daguerrotipo fue realizado el 18 de abril de 1847 durante los últimos momentos de la batalla de Cerro Gordo #Veracruz, entre el ejército mexicano comandado por Santa Anna, y el de Estados Unidos comandado por Winfield Scott. La amputación fue realizada en una “casita” ubicada en la retaguardia del ejército mexicano. ⤵️
#Sabíasque en 1541 la Virgen se le apareció a un indígena tlaxcalteca de nombre Juan Diego Bernardino en Ocotlán?, Tlaxcala? La Virgen le mostró un manantial en una cañada de donde brotaba agua con propiedades curativas para cualquier persona que la tomara. Después, le dijo al indígena que talara un árbol de ocote, donde encontraría una estatua de la propia María, la misma que ahora se exhibe en el templo de nuestra señora de Ocotlán. Todo esto sucedió 10
años después de la aparición de la
Virgen de Guadalupe en el Tepeyac. Mi fotografía
En gran medida, en la iconografía de estas dos vírgenes se encuentra el origen de la imagen de la Virgen de Guadalupe de México. La primera procede de Berlín, 1420 y fue llamada “La Virgen de la Gloria”, mientras que la segunda es la Virgen de Guadalupe ubicada en el coro del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en Extremedura, una talla del siglo XV, a la cual se le añadieron las estrellas del manto en la restauración del siglo XVIII. Noten los detalles, noten la mandorla de la mujer vestida de luz. Esto de acuerdo a la investigadora Gisela Von Wobeser
El Lienzo de Cuauhquechollan: Una Visión Náhuatl de la Conquista
De las sombras del siglo XVI emerge el Lienzo de Cuauhquechollan como un testimonio vivo de resistencia y alianza. Este códice del siglo XVI, pintado sobre una tela de algodón de 2.35 por 3.25 metros, no es solo un mapa, sino un relato pictográfico que captura la perspectiva indígena de la conquista española de Guatemala. Fue creado por los nahuas locales de la población de Quauhquechollan —hoy San Martín Huaquechula, Puebla—, para reclamar privilegios ante la Corona, evidenciando cómo los pueblos originarios se insertaron en la narrativa europea sin perder su voz.
La obra inicia con una escena emblemática: un abrazo simbólico entre el gobernante nahua de la población y Hernán Cortés, flanqueado por La Malinche y un español portando una oriflama con cruz. Este gesto, datado en 1520, representa la alianza estratégica de los cuauhquecholtecas contra el yugo mexica. Bajo el mando de Jorge de Alvarado —hermano de Pedro de Alvarado—, miles de guerreros nahuas marcharon hacia el sur, co-conquistando Guatemala entre 1527 y 1529.
El lienzo original se halla en el Museo Regional de Cholula, en Puebla.
En algún lugar de esta capilla, debajo de este piso moderno, descansan los restos de la madre de Hernán Cortés,
Catalina Pizarro Altamirano. Se trata de la capilla de la “Enseñanza” parte del antiguo complejo franciscano de la actual Catedral de Texcoco. En este lugar fue donde fray Pedro de Gante enseñó a los hijos de caciques acolhuas el castellano y la religión católica. Mis fotografías
Esta es una de las casas más antiguas de Puebla, ya que data del siglo XVI. Se le conoce popularmente como “la casa de las cabecitas”. Conserva intacta la portada de cantera, cuyo dintel luce dos elaborados medallones -típicos de la arquitectura renacentista del siglo XVI- que representan a los dioses griegos Zeus y Hera. Al desconocer la mitología grecolatina, el pueblo simplemente le llamó *La Casa de Las Cabecitas" nombre que conserva hasta nuestros días.
El inmueble fue construido para ser la residencía del conquistador y encomendero de Totimehuacán Alonso Galeote, electo 5 veces alcalde de la ciudad. Conocías esta joya arquitectónica? #Puebla