Hay una razón por la que tomaste la decisión de mejorar tu vida. Recuérdalo y niégate a volver a las personas, hábitos y situaciones que te estaban frenando.
No insistas con quien tienes que recordarle tu valor.
La gente que te valora, te valora sin recordatorio. Cuando tienes que explicar lo que aportas, ya estás hablando con quien no merece tenerte.
Tu esfuerzo no es para convencer.
Es para construir con quien ya entendió.
La resurrección de Jesús es el recordatorio más poderoso: pueden lastimarte, traicionarte, dejarte sólo; pero si tu corazón es bueno siempre volverás a florecer.