Sin ti ya nada es igual, ni lo será,
Tu ausencia me deja vacío, pero aún tengo amor para dar,
Me has dejado tu huella, tu hija, su mamá,
Les daré todo porque sé que tú harías igual,
Eres todo para mi, descansa en paz.
Acariciar tu pureza y mirar tus ojos celestes
Que me traían paz en mis días más lúgubres
Sentir en la madrugada un ronroneo que solo tu me puedes dar
Me podía acurrucar, apagar mi vida, con tu dulzor despertar
¿Qué es lo que nos da sentido a la vida si no son nuestras vivencias? ¿Dónde están todos nuestros antecesores? No somos más que una hoja de un árbol que crece y perece sin sentido de un árbol llamado eternidad.
Asimismo, la consciencia podría considerarse como una ley eterna, análoga a la energía que siempre se trasforma. ¿Pero por qué existes tú en este preciso instante, leyendo esto, y no otro? ¿Acaso no somos más que un sueño, y todas nuestras memorias desaparecerán para ser nada?
El ser humano es el único animal capaz de razonar plenamente el fin de su existencia.
Nuestro cerebro limitado por la materialidad y el tiempo nos enseña que hemos emergido de la nada; por ende, su existencia ha estado y estará en letargo toda la eternidad.
El miedo a la muerte es inherente a cualquier ser, causa de la naturaleza. En suma, observamos que la consciencia no es una causa, sino un subproducto que nace y perece con futilidad cuando las condiciones son óptimas.
Tienen intención, supongo, de ponernos en la piel de un ser que existe simplemente para morir por placer de otro ser, y manifestar como la industria promueve una apatía e ignorancia. Una sociedad nublada por ideas preconcebidas y normalizadas. Somos carne consumiendo la carne.
Un mundo distópico donde los humanos consumen a otros humanos. Estos son procesados en fábricas, se los aturde y atan en raíles, se degüellan, cortan extremidades, extraen los intestinos, estómagos, páncreas, riñones, hígados, esófagos, corazones. Todo el cuerpo es utilizado.
La sustancia está determinada, asimismo, las acciones humanas.
Empero, cuanto más perfecto y verdadero es el conocimiento, más uno se acerca a lo absoluto, a Dios, y más libre se es. Uno se aísla de las afecciones exteriores para actuar a partir únicamente de la razón.
Dios es todo. Es concebido como una única sustancia, una extensión infinita y eterna. Creador de leyes, y de que nosotros aprehendamos el infinito mediato material o asimismo mental, ya que se concibe como análogo, pero de un modo particular distinto de ser de ese mismo Dios.