Con los ovarios suficientes para afrontar todas las consecuencias de mis decisiones, por no haberme ido a tiempo, por haber elegido mal, y sobre todo por haber sido tan terca.
Le dije a una compañera del trabajo que el psicoanálisis era como ir al monte a agarrarse a machetazos con el diablo.
Y descubrir que tú eres el diablo, el monte y el machete.
Leer a Dostoievski es recordar que el ser humano no se divide entre buenos y malos, sino entre quienes se atreven a mirar su oscuridad y quienes pasan la vida huyendo de ella.