Me perdonoâŠ
Por no haberme atrevido antes.
Por dudar de mi visiĂłn.
Por hacerme chiquita.
Por criticarme.
Por negarme la posibilidad de vivir mis sueños.
Por callar mi voz.
Por fingir que no me afectaba.
Por pretender hacer feliz a todo el mundo.
Por no haber creĂdo en mĂ.
Hace ya muchĂsimos años que deambulo por el mundo buscĂĄndole sentido a la vida y al final, todo se reduce a la belleza inagotable de lo mundano: salir a comer, correr por el monte, conversar con los amigos,ver pelĂculas, leer libros. El sentido de todo estĂĄ en lo cotidiano.