Patadas y puñetazos de jugadores… ¡y staff!
¡Increíble! Primera vez en la historia que el ganador de un Mundial ni puede celebrar tras el pitido final.
¡Sanciones ejemplares!
Messi no solo perdió la final. Perdió el respeto del mundo y se convirtió en uno de los deportistas más odiados de la historia por las ayudas cínicas que recibió la selección de Argentina para impulsar su imagen.
FIFA lo manchó para siempre.