Mis intereses han cambiado. Lo atractivo de una persona lo relaciono con la paz que me ofrece; mis momentos más felices no siempre son eufóricos; lo que yo llamo éxito está ligado a mis pasos, aunque sean pequeños, y me permito vivir un día a la vez.
Estoy creciendo.
Sanar te enseña que la sinceridad nunca va a destruir algo que es verdadero.
Comunicar de tus sentimientos no hará que pierdas algo valioso. Tus límites no te van a alejar de las personas correctas y, tu autenticidad no te costará relaciones que sean genuinas.
Sí algún día me ven siendo manipulada por un chico tranquilo, trabajador, gracioso que sueña con casarse, ser papá y proveer en casa, déjenme, estoy justo donde quiero estar.
La gratitud nace cuando entendemos que lo cotidiano es un privilegio que no todos poseen. Solo al reconocer que lo simple, como la salud, comida, un techo, tu familia sana o la paz, no es garantizado, comenzamos a valorar todo lo que tenemos.