NO TE GUSTA HABLAR DE POLÍTICA, pero te consterna lo de Foppa. NO TE GUSTA HABLAR DE POLÍTICA, pero te quejas del tráfico. NO TE GUSTA HABLAR DE POLÍTICA, pero te quejas de la inseguridad. NO TE GUSTA HABLAR DE POLÍTICA, pero te quejas de los salarios.
La política influye en tu vida, aunque prefieras ignorarla. Y mientras renunciás a involucrarte, otros deciden por vos. Quizás el problema también sea tu indiferencia.
A plena luz del día, a media mañana de sábado, en una cancha deportiva, como si fueran los años 70 u 80, con total impunidad se silenció a una de las voces más valientes del país. Esto debería horrorizarnos como sociedad.