#Decálogo
1. Un hombre madruga.
2. Un hombre no se queja.
3. Un hombre no se rinde.
4. Un hombre no se deja seducir por los elogios.
5. Un hombre se encuentra a sí mismo a través del dolor.
6. Un hombre está en guerra contra sus propios demonios.
7. Un hombre honra sus compromisos.
8. Un hombre es audaz frente al peligro.
9. Un hombre protege a su gente.
10. Un hombre lucha... y gana.
#Lunes | Liderazgo
El cambio no se improvisa ni se conduce desde la urgencia. Se piensa, se ordena y se ejecuta. La urgencia desgasta; la estrategia construye. Liderar es saber hacia dónde ir y tener la disciplina para avanzar.
#Firmes#Avanzamos#UnPasoAdelante
Otra vez. Otra vez. Otra vez.
Otra vez la misma escena que este país repite desde hace setenta años con la obstinación de un mal actor que no sabe otra línea: tres bandas armadas se matan entre sí en las montañas de Nariño y, como es natural, quienes quedan en medio son los que no tienen fusil. Cuatrocientas personas, hombres, mujeres, viejos y niños; convertidas otra vez en el escenario, el decorado y, cuando haga falta, en el botín.
Se llama Linares, pero podría llamarse cualquier otra vereda de este país que se obstina en no aprender. Comuneros del Sur, Autodefensas Unidas de Nariño y la disidencia de las Farc que responde al nombre de Franco Benavides. Tres siglas más en el interminable abecedario de la barbarie colombiana. Tres ejércitos privados que se disputan un corredor de cocaína o de oro ilegal mientras queman las casas y el trapiche de quienes no tienen más oficio que intentar vivir. Y uno oye, como siempre, las voces indignadas que repiten la misma cantinela: “la población civil es la primera víctima”. Como si eso fuera una novedad. Como si en Colombia la población civil hubiera sido alguna vez otra cosa que la primera, la única y la eterna víctima. La verdad es más simple y más sórdida: mientras haya quienes crean que el territorio se conquista matando encima de la gente que lo habita, la guerra no terminará. Porque la guerra, en este país, no es un medio para conquistar el poder. Es el poder mismo. Y el civil, ese ser anónimo que solo quiere cosechar su caña, su maiz, o lo que sea; y dormir sin miedo, no es un daño colateral. Es el combustible. Uno pensaría que después de tantas décadas, de tantos acuerdos, de tantas “paces totales” y “paces imperfectas”, alguien habría entendido que el único principio estratégico que importa es este: la población civil debe quedar fuera. Pero no. En Colombia, la población civil nunca queda fuera. Es el único lugar donde siempre está.
@elespectador “Gigantesca nómina paralela” de casi un millón de contratistas. Y todavía hay quien dice que esto es “generar empleo”.
No. Esto es convertir al Estado en una máquina de prebendas temporales. El desempleo se combate con inversión privada, no con más corbatas a cargo del fisco.
#ReflexiónDelDía
Una sociedad madura no elimina sus diferencias: las gobierna.
Comprende las relaciones de poder que la atraviesan y construye reglas justas para que ser distinto nunca sea el pretexto para ser eliminado.
#ReflexiónDelDía
La política nunca es neutral: cada decisión organiza la realidad y determina, en alguna medida, quién puede hacer qué, cómo y hasta dónde. La cuestión no es escapar del poder, sino comprenderlo, interrogarlo y participar en su construcción.
Este fin de semana llevamos a Cali mucho más que una donación. Llevamos nuestro afecto y apoyo a nuestros hermanos del Valle.
Gracias a cada persona que se sumó a esta acción solidaria. Juntos demostramos que cuando nos unimos, podemos hacer mucho más. 🧡