@petrogustavo Invitar a Andreas Malm, un activista que promueve el sabotaje como forma de lucha climática, no es un gesto académico sino ideológico. Colombia necesita soluciones viables a la crisis ambiental, no discursos radicales que agravan la polarización y alejan la inversión.
Es muy curioso este fenómeno: @petrogustavo, un tipo cuya ignorancia solo es superada por su arrogancia. Un personaje mediocre que intentó estudiar 3 posgrados y no pudo obtener el diploma de ninguno, se va a un pueblo recóndito del país, en donde puede comprar los aplausos de gente pobre y necesitada, para hablarle de "inteligencia", a un público muy seguramente en su inmensa mayoría, con escasa o muy poca educación.
Es una forma de darse palmadas en la espalda entre ignorantes. Los del público tienen la excusa de la pobreza, que ya no es excusa. Cuando alguien se quiere superar, no hay obstáculos que se lo impidan. Los ejemplos son abundantes.
La ignorancia y mediocridad de petro, un tipo que ha vivido más de 30 años como un parásito estatal, percibiendo altísimos salarios, a punta de hablar basura, no tienen justificación
Pero lo más curioso es, que entonces habla de música que "embrutece". Nuevamente se lo dice a un público que muy seguramente en su mayoría, escucha esa misma música que embrutece.
Imaginamos que se refiere por ejemplo al reggaeton, y va uno a ver y esa es la música que escuchará el hijo corrupto, la hija en los carnavales, la esposa brincona que se zarandea con solo escuchar un carro pitando en la calle, y hasta el hijo de un petriste purasangre, como el bachiller Bobolívar; el hijo, que es tan ignorante en los estándares de esta lumbrera, que es lo que podríamos llamar un reggaetonero fracasado. El muchacho apenas puede disfrazarse de reggaetonero, con cadenas de oro y un reloj Rolex en cada brazo, porque aunque le sobra el dinero que el papá le regala, el talento de artista se lo heredó al narco novelista.
Ese es el fenómeno del petrismo. No sólo odian al que piensa diferente, sino que aborrecen al que estudia y se prepara, sin importar su condición social.
Confunden la tecnocracia y la llaman oligarquía o riquitos blancos, y como su tendencia es la de la pereza para estudiar, la única forma de ubicar gente de su línea ideológica, en cargos de alta complejidad técnica y preparación, es bajando los requisitos al piso, para que bodegueros puedan llegar a ocupar esos puestos, con el detrimento y riesgos económicos, sociales y de gestión que eso implica.