Me da risa cuando me dicen: “y qué hiciste este finde?” Como si hubiera hecho paracaidismo o algún deporte extremo. Tengo 30, fui al super, lavé ropa, ordené mi cuarto, me tome un café y avancé unos capítulos de mi serie.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.