Ayer en el metro de saliente de guardia me preguntó un chaval que volvía de fiesta si no me había disfrazado de nada.
Le respondí que volvía a mí puñetera casa después de trabajar durante 24h seguidas.
Le dió más susto que cualquier disfraz de Halloween.
En el gimnasio hay uno que viene y, atención, CA-MI-NA en la cinta durante al menos U-NA-HO-RA.
No es un viejito. Repito, no es un viejito. Diría que ni tiene 40.
Me he acostumbrado en Interna a hablarle a los pacientes prácticamente gritando porque con la hipoacusia que tienen no escuchan nada y ahora hablo en mi vida cotidiana ASÍ, LO SIENTO VALE? NO ESTOY ENFADADA, INTERNA ME HA HECHO ASÍ