amo ese momento en el que estoy con mi gato y que estoy haciendole cariños y el a mi, me ronronea, me amasa y de pronto decide que es demasiada felicidad y me pega una mordida nomás para recordarme que amar también es sufrir.
Totalmente en contra de los padres que no quieren que los pibes crean en papa noel o esas cosas. Es un ratito de la vida nomás, si después la vida es una garompa.
Decidir siempre implica renunciar a otras posibilidades. Y frente a esa renuncia, es normal sentir tristeza, nostalgia o inseguridad. Pero eso no significa que te hayas arrepentido. La decisión correcta puede doler, y eso también es válido.