I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
JUST IN: Vibe coder catches Claude viewing adult content in Chrome during a debugging session, leading the internet to declare "artificial gooner intelligence" has been achieved.
🚨¡HISTÓRICO! Elon Musk acaba de aterrizar en Louisiana y el futuro de la humanidad acaba de cambiar de nivel
El jefe de spacex lo dijo clarito desde el nuevo terreno de Starbase Louisiana:
“Si quieres que la vida sea multiplanetaria… necesitas tonelaje serio.
Vamos a traer 10.000 trabajos de verdad emocionantes a Louisiana.
Starbase es cool… pero Starbase Louisiana va a ser otra cosa.”
Esta base no será un sitio de lanzamientos más…
Será el más grande del planeta.
Más de 30 despegues de Starship al día.
Todos los días.
Todos los años.
Louisiana acaba de convertirse en la puerta de salida de la Tierra.
🚨Elon Musk lo soltó sin filtro:
Todas las fábricas de chips del planeta juntas…
Samsung + TSMC + Micron + las demás…
apenas llegan al 2% de lo que él necesita.
Les miró a la cara y les dijo:
“Les compro TODA su producción.
Y aún así no me alcanza.”
Por eso está levantando en Texas un monstruo de 100 millones de pies cuadrados.
50 veces más grande que el Pentágono.
Solo la primera fase: 16.800 millones de dólares.
Su frase final fue letal:
“O construimos el Terafab… o no tenemos los chips.
Y necesitamos los chips.”
Lo que el mundo entero fabrica en 50 años,
él lo quiere… cada año.
Esto no es ambición.
Esto es declarar la guerra a la escasez.
Acabo de pagar en una farmacia acercando el teléfono al POS (super rápido) #binance#Binancecard#venezuela
OJO yo no le voy a dar este uso (les explico al final)
Sin bolívares. Sin transferencia. Sin efectivo.
Se debitó de mi saldo en USDC.
Te desgloso la transacción completa, número por número 👇
La reunión entre @somoscashea y el @SENIAT_Oficial para avanzar en la digitalización del pago de impuestos me parece una iniciativa positiva. Todo lo que ayude a simplificar procesos, reducir trámites y facilitarle la vida al contribuyente va en la dirección correcta. Pero el problema fiscal venezolano es bastante más profundo y no se resuelve solamente digitalizando la manera en que pagamos impuestos.
Venezuela necesita una reforma fiscal integral. Tenemos que reducir la evasión, ampliar la base de contribuyentes y, al mismo tiempo, simplificar un sistema que se ha vuelto excesivamente complejo y costoso para empresas y personas. Hoy buena parte de la presión termina concentrándose sobre quienes ya están formalizados, mientras una porción importante de la economía permanece fuera del sistema. Eso no es sostenible.
Ampliar la base tributaria tampoco puede significar crear más impuestos o aumentar permanentemente la presión sobre los mismos contribuyentes. El objetivo debe ser exactamente el contrario: más actividad económica dentro de la formalidad, menos trámites, reglas más sencillas y una administración tributaria que utilice la tecnología para hacer más fácil el cumplimiento y más difícil la evasión.
Pero hay un punto que para mí es fundamental y que muchas veces dejamos fuera de esta discusión: no podemos hablar de reforma tributaria sin hablar del Estado que queremos financiar. Venezuela necesita un Estado que pueda sostenerse con sus ingresos, que no gaste permanentemente por encima de sus posibilidades y que explique con claridad cuánto recauda, cómo lo gasta y cuáles son los resultados de ese gasto.
Porque la recaudación fiscal no puede ser únicamente una obligación del ciudadano frente al Estado. También tiene que existir una obligación del Estado frente al ciudadano: transparencia, rendición de cuentas y calidad en el uso de los recursos públicos.
Digitalizar el pago de impuestos es un avance. Pero sería mucho más importante aprovechar esta discusión para comenzar a construir un sistema fiscal más simple, más amplio y más eficiente, dentro de un Estado financieramente viable y obligado a rendir cuentas. Ese es el debate de fondo que Venezuela necesita.