Nunca me sentí tan mal emocionalmente como me estoy sintiendo últimamente, y si me preguntan cuál es el motivo, les juro que no lo sé. Es una acumulación de cosas que me preocupan, estoy cansada de todo.
se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto
tarde o temprano sé que mi presencia hará falta, que mi risa será extrañada, que mis malos chistes serán recordados, y que mi nobleza y buen corazón no podrán ser reemplazados.