@xelementalwolfs — No quiero llorar Jess, quiero romper algo — Comentó con sinceridad — Y ambos sabemos que soy mejor que tu en duelo, no quiero hacerte daño.
@xelementalwolfs agarrándola de la mano— Una parte de mi que despertó aquella noche junto a el hecho de redescubrir que era un kitsune — Retomó el camino, notando como los escalofríos empezaban a recorrer su cuerpo cuanto más cerca estaban de la cabaña que había cambiado su vida.
@xelementalwolfs compartiendo un secreto con aquella. Y, ciertamente, pronto Jess conocería en su totalidad una parte de su pasado que había necesitado olvidar durante mucho tiempo para no volverse loco —. Hay una parte de mi que no conoces — Admitió, alejándose solo un poco, pero aún ••
@xelementalwolfs que veo ese sitio. Porque la realidad es que te amo tanto como amo a Dak y mi orgullo me deja que me veas acojonado a causa de mi pasado, pero no me permite seguir queriendo trazar un futuro contigo mientras evito luchar contra mis demonios.
@xelementalwolfs suspiro—. Y ahí es donde entra mi preciosa lobita — Rió un poquito—. Porque yo solo no puedo, te necesito a mi lado. Y espero, deseo en realidad, — se corrigió —, que me dejes utilizarte, que me dejes aferrarme a ti, y me ayudes a luchar contra el terror que siento cada vez ••
— Wow si que tienes nombres — Soltó una risita — Yo creo que no tengo ningún mote a parte de los que me pone mi chica o mi mejor amigo — Volvió a reír, alzando una mano y ofreciéndosela — Encantado Leia.
@fxckicxsword persiguiese algo, se metió en la cama junto al menor, pero sin acercarse demasiado. No obstante, si que se puso de lado para poder mirarle — Eres un guerrero, Dak — Susurró, sonriendo un poco. — Y además, uno de los más poderosos que conozco.
Cargó con parte del peso de Dak para conducirle a duras penas a través de los pasillos en busca de la entrada de la sala evanescente.
— Por los zorros, conejito, ¿cuando has crecido tanto? — Preguntó con tono burlón, intentando mantener a @fxckicxsword entretenido.
@fxckicxsword , arropándole con la manta después, con cariño. Se separó de nuevo solo para quitarse él mismo los zapatos, los calcetines y, con algo más de vergüenza y reluctancia, los pantalones y la sudadera que llevaba por encima de una camiseta de manga corta. Casi como si le --