mi enojo se había calmado hacía un rato, es decir, hasta que apareciste en la puerta, apoyado en ella como si nada hubiera pasado. Me giré y arqueé una ceja ligeramente. «Pensé que estarías ocupado todo el día», respondí, concentrándome en la fila de libros. +
Entro en la habitación con esa media sonrisa que sé que a veces te saca de quicio,pero también te hace poner los ojos en blanco de cariño. Llevo la camisa remangada y el pelo un poco revuelto después de un día largo,pero mis ojos te buscan inmediatamente.Catherine… —digo en voz>