La Presidencia del Partido Liberal exige elevar el debate, respetar a toda la militancia y actuar como factor de unidad, no de división. Los cargos son pasajeros; la dignidad, el respeto y el compromiso con el liberalismo son los que verdaderamente trascienden.
La autoridad que otorga un cargo no concede el derecho a menospreciar a quienes sirven al Partido desde otros espacios solo porque no sean diputados o alcaldes. El liderazgo se demuestra con respeto, capacidad para unir y con el ejemplo, no con expresiones denigrantes hacia compañeros y hacia la propia militancia.
El Partido Liberal no ha sido grande únicamente por sus diputados, alcaldes, regidores u otros puestos de elección popular, ni por los cargos que ocupamos los miembros del CCEPL; ha sido grande por miles de liberales que, sin ocupar un cargo público o partidario, han dedicado años a organizar estructuras, formar cuadros y defender el voto 𝐬𝐢𝐧 𝐭𝐫𝐚𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐚 𝐬𝐮 𝐜𝐚𝐧𝐝𝐢𝐝𝐚𝐭𝐨 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐞𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥, 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐱𝐜𝐮𝐬𝐚𝐬 𝐲 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐚𝐜𝐭𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨𝐬 en sus departamentos. Ha sido grande por los líderes que lo sostuvieron en los momentos más difíciles y por quienes, en cada rincón de la Patria, mantienen vivos nuestros principios.
Quienes hoy ocupan cargos de elección llegaron a ellos gracias al trabajo silencioso de esa militancia que nunca pidió reconocimiento, sino oportunidades para servir. Minimizar ese esfuerzo no solo es una injusticia; también desconoce la esencia de una institución política con 135 años de historia. Ningún liberal es más por el cargo que ocupa, ni menos por el servicio que presta.
La fortaleza del Partido Liberal de Honduras reside en todos sus liberales, sin excepciones. Observemos el proceder de anteriores presidentes del CCEPL: integración, debate interno amplio y búsqueda de consensos. Hoy, lamentablemente, observamos manifestaciones viscerales y ataques constantes en medios de comunicación y redes sociales provenientes de la propia Presidencia del Partido, dirigidos contra quienes el “señor” considera sus enemigos, en especial el excandidato presidencial @SalvaPresidente y su esposa @IroshkaElvir , así como contra quienes no comparten el rumbo que ha tomado el PLH.
𝐋𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐨𝐬 𝐬𝐞 𝐠𝐚𝐧𝐚𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐮𝐫𝐧𝐚𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐥 𝐬𝐞 𝐠𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨. 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝐬𝐮𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚ñ𝐞𝐫𝐨𝐬, 𝐚 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐚 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐥𝐢𝐭𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐛𝐢𝐥𝐢𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐥 𝐏𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨. 𝐀𝐥𝐠𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐮𝐦𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐳𝐠𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐠𝐚ñ𝐚: 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐬𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐩𝐨𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐬𝐮𝐦𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐨 𝐝𝐞 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐥í𝐝𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐩𝐚𝐫𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨; 𝐨𝐭𝐫𝐚𝐬, 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐳𝐠𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐫𝐭é𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐥í𝐝𝐞𝐫 𝐒𝐚𝐥𝐯𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐍𝐚𝐬𝐫𝐚𝐥𝐥𝐚.
Francisco J. Sibrian Bueso
Abogado y Secretario de Formación Política del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras