No le debo respeto a quien me falto primero. No le debo empatía a quien se burlo de mi confianza. Y no le debo lastima, a quien sabia que sus acciones me causarían dolor, y le importo un carajo…
Cuando tenía 10 años leía el párrafo en silencio antes de que me tocara para asegurarme de que sabía pronunciar todas las palabras. No me pidas que esté tranquila.
Yo no te deseo mal, te deseo paz para que algún día seas feliz y no sientas la necesidad de apagar la luz ajena solo porque aún no aprendiste a encender la tuya.