Perú es un país lleno de odios y rencores. Vivamos en paz. Nadie sabe cuánto tiempo estamos en este mundo. Veamos lo que funciona para mantenerlo y mejorar lo que no funciona para hacer que las cifras macroeconómicas eleven el bienestar de todos, en especial los más vulnerables.
Hace poco escuché a alguien decir:
“La cantidad de cosas buenas en tu vida depende de tu capacidad para percibirlas”.
Ahora no puedo verlo de otra manera.