💬 «Si mi piel fuera la vuestra por un día, sé que haríais todo para cambiar las cosas».
👉 Leo, un niño sevillano de 12 años con piel de mariposa, pide ayuda a los políticos españoles para acceder a un fármaco ya usado en Europa para tratar su rara enfermedad.
Hoy cumpliría años el genial Silvio Fernández Melgarejo, un rockero excepcional, un tipo con un age arrollador.
Silvio, una persona simplemente irrepetible.
Me bebo un botellín por ti, jefe.
#NoBolasEnsaladilla y los calamares mejor fritos. Intervención de los GOES ODER ante esta prueba espeluznante, todos los concursantes eliminados. #juegodelcalamar3
Qué sinvergüenza. Bochornoso el arbitraje de este señor. Espero que lo aparten un tiempo. En Real Madrid tv estarán hoy satisfechos, después de la presión que ejercen semana a semana, hoy casi recogen frutos.
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Gran entrevista de @InakoDiazGuerra a @Hectorfernandez. Sobre el periodismo desde el otro lado.
“Ya sólo interesan el barullo, el ruido y lo superfluo”.
Es director general de la agencia de Griezmann.
“Fui un absoluto trastornado y me
salí del mercado...y así me fue”.
'HISTORIAS VINTAGE' 🔙📝:
Juntos, Romário y Stoichkov representaban una auténtica pesadilla para cualquier entrenador de fútbol que quisiera imponer su autoridad en el equipo. Johan Cruyff, que entrenaba a ambos en el Barça, a menudo tenía que recurrir a demostraciones visibles de su habilidad para recordarles quién había sido el mejor jugador.
Un día, Romário y Stoichkov discutían sobre quién era el mejor jugador y, por lo tanto, el jefe del equipo. Cruyff intervino y dijo que él era el que mandaba y, por lo tanto, el jefe. Romário y Stoichkov se burlaron de él por ser alguien 'jubilado' que no tenía nada que decir. Cruyff preparó una prueba para ver quién era el mejor jugador: tirar diez balones desde la frontal del área al larguero. Ganaba el que más diera en el blanco.
Todo el equipo se reunió y Stoichkov empezó a jugar. Solo le pegó dos veces al larguero. Después le tocó a Romário, que le pegó tres veces y se declaró el mejor. Después apareció Cruyff y le pegó nada menos que seis veces al larguero.
Les dijo a los dos que se callaran y obedecieran. Romário y Stoichkov respondieron diciendo que había sido pura suerte y que habían tenido un mal día, tras lo cual Cruyff se dio la vuelta de repente, golpeó otro balón con la zurda y volvió a estrellarlo en el larguero, dejando a todo el equipo atónito.
Años después, Cruyff reconoció que en el último tiro tuvo suerte y le dio por casualidad.
Genio y figura.
PD: Historia extraída de @90sfootball