Tuve un perro durante catorce años.
El día que murió lo llevé al veterinario a las 6am.
Me quedé con él hasta el final. Le hablé. Le dije cosas que nunca le digo a las personas.
Salí al estacionamiento y me senté en el carro una hora.
Luego fui al trabajo.
Mi jefe me preguntó si estaba bien porque se me notaba algo.
Le dije que había tenido una mañana difícil.
Él asintió y siguió con su día.
Nadie más preguntó nada.
Así es el duelo por un animal. Real como cualquier otro. Invisible para casi todos.
Anónimo
Así lo adoptaron, la de remera gris y rosa. Con 2/3 meses. Hoy con 7/8 meses lo devuelven. Me reservo los comentarios para que no me bajen la cuenta. Hay que sacarlo de ahí. Si podes transitarlos comunícate por acá o @lauragsantacruz o al ig: https://t.co/CbNuITePh7
ZONA OESTE BA
Le di una oportunidad a El show del verano.
Debo decir que hace 40 minutos que no puedo almorzar porque cada vez que estoy por comer, me rio sola
Excelente servicio, 10/10
Me dolió tanto esto 😔 desde el año pasado, todos los días sube una publicación buscando a su perro pero solo tiene 200 seguidores y sus post no tienen llegada.
¿La ayudamos con el milagrito? ¿Viralizamos a Peluchín?
https://t.co/Z7vA03810X
“No sabe cómo ser un perro.” Adoptamos a Simon como un “proyecto”.
Había sido un perro de carnada. Usado para entrenar peleas. Le limaron los dientes. Ya no tenía orejas.
El primer mes no caminaba. Se arrastraba. Si levantabas la mano para rascarte la nariz, se aplastaba contra el suelo y se hacía pipí del miedo.
Le compramos juguetes. Se escondía de ellos. Le dimos una cama. Dormía en el piso duro, al lado. Pensamos que el daño era demasiado profundo. Que podíamos darle seguridad, pero no alegría.
Entonces llegaron las tormentas.
Mi hija de cinco años le tiene pánico a los truenos. Cuando empezó, se puso a llorar en su habitación. Corrí hacia ella, pero Simon llegó primero.
El perro que tenía miedo de su propia sombra. El que se asustaba con una hoja cayendo. Saltó a la cama. Enroscó su cuerpo marcado y roto alrededor de mi niña.
Soltó un suspiro largo y tranquilo, y apoyó su cabeza pesada sobre su pecho. Ya no estaba temblando. Porque ella sí. Él sabía lo que era el miedo. Y decidió que no lo iba a sentir sola.
Simon no sabía jugar a buscar la pelota. No sabía caminar con correa.
Pero sabía perfectamente cómo ser un perro.
Solo necesitaba a alguien por quien valiera la pena ser valiente. 🐾💛
Dios el programa de Marley y Flor Peña es lo mejor que me paso en la vida después de ser mama 🙏🏻 Es literalmente el mejor programa por que pones el cerebro en remojo y ya ni sabes de que te reís 😂 #ElShowDelVerano