Ayer se cumplió un año desde que la Suprema Corte de Justicia, condenó a Luis de Llano por abuso y daño moral obligándolo, entre otras cosas, a hacer una disculpa pública.
Luis quiere prolongar su impunidad lo cual demuestra su falta de conciencia. Ha buscado cualquier recurso legal a su alcance para aplazar el cumplimiento de su sentencia. Sólo aplazar, porque la sentencia es irrevocable.
Han pasado 365 días desde que la máxima autoridad judicial del país lo declaró culpable; 4 años desde que decidí denunciarlo y más de cuatro décadas desde que abusó de mí. ¿Cuánto tiempo más hay que esperar?
La justicia no se obtiene solamente con una sentencia a favor, sino con el cumplimiento de la misma.
Hoy presentamos a @julietav interpretando una nueva versión de “La niña futbolista”, original de @lospatita
Este proyecto nació en la @mujeresgobmx con @CitlaHM en colaboración con @cultura_mx para compartir un mensaje muy claro con niñas y niños: la cancha también es de las niñas y ningún sueño tendría que estar limitado por estereotipos.
Gracias a Julieta Venegas, Yamil Rezc, Éricka Bañuelos, Patita de Perro, al Coro del Conservatorio Nacional de Música, al Coro de Estudio Allaire, a @Canal22@Est_Churubusco y a todas las invitadas que hicieron posible esta versión.
Las mujeres de hoy todo lo pueden: pueden meter un gol, pueden meter cien, pueden ser futbolistas, artistas, periodistas y también pueden ser Presidentas.
Usar una Tarjeta de Crédito puede ser una gran herramienta financiera… si sabes cómo aprovecharla.
Aquí te compartimos 3 errores comunes que debes evitar.
Lamentamos profundamente el fallecimiento de Sonia Magaly Achach Solís, una gran mujer, gran mamá y abuela, cuyo legado deja una huella imborrable en Benito Juárez, mujer pionera que abrió brecha para muchas otras.
Enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amistades y seres queridos.
Descanse en paz.
Lamentamos profundamente el fallecimiento de Sonia Magaly Achach Solís, una gran mujer, gran mamá y abuela, cuyo legado deja una huella imborrable en Benito Juárez, mujer pionera que abrió brecha para muchas otras.
Enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amistades y seres queridos.
Descanse en paz.
Con mucho cariño reconocemos a 13 personas maravillosas que se jubilan de la @SeopQRoo.
Después de décadas de trabajo, algunas trayectorias de hasta 43 años, dejan huella en cada carretera, edificio y obra que ayudó a construir el #QuintanaRoo que hoy vivimos. 🏗️
Gracias por su entrega, su talento y por dedicar una vida al servicio de nuestra gente. 🙌🏽 ¡Muchas felicidades!
De mujer a mujer, ¡Yo sí te creo! ¡#UnidasPodemos transformar nuestra realidad y escribir una nueva historia!
En Quintana Roo #LasMujeresNoSeRompen, por ello, nos cuidamos, nos levantamos, nos unimos y nos hacemos más fuertes. 🙋🏽♀️🟣
#8M#UnidasParaTransformar
💥La comunidad científica internacional ha encendido sus alertas tras darse a conocer que las luciérnagas son una de las especies que también tendrá que decir adiós a la Tierra. Esto tras revelarse un estudio de la prestigiosa revista Bioscience, que advierte acerca del peligro de extinción por el que atraviesan más de 2 mil especies en todo el mundo.
8M 2026
Dudé mucho si el día de hoy debía escribir algo o no. Dudé, porque sé que hay personas que están cansadas de mi historia.
La verdad yo también estoy cansada —y sé que muchas mujeres que buscan justicia
también lo están.
Estamos cansadas de plantear nuestros argumentos, mostrar pruebas, esperar la respuesta de las autoridades y las consecuencias para los responsables.
Pero como el silencio jamás cambiará las cosas aquí estoy, nuevamente, nombrando los hechos:
Hoy hace cuatro años denuncié públicamente a Luis de Llano.
Después de ganar las dos primeras instancias y lograr que mi demanda llegara al más alto tibunal del país, la Suprema Corte de Justicia lo sentenció obligándolo a dar una disculpa pública, y pagar una suma económica que será donada a una institución de defensa a menores.
Al día de hoy, Luis de Llano sigue sin pronunciar su disculpa. Tampoco ha cumplido con el resto.
Su pretexto es que no quiere revictimizarme al hacer una disculpa pública, lo cual resulta por demás absurdo.
Revictimizar significa profundizar el dolor emocional y exactamente eso hace Luis al evadir su obligación ante la justicia y ante mí.
¿Por qué es importante para mí que ofrezca esta disculpa? Porque al reconocer sus actos se estabiliza la verdad.
¿Por qué no me es suficiente el fallo de la SCJN? Porque mi objetivo no era llegar al más alto poder, sino que quien me dañó asuma su responsabilidad.
Así que aunque sea incómodo y aunque canse, vuelvo a alzar la voz como lo hacen tantas mujeres, ante la necesidad de que las cosas cambien; para mí y para todas.
Aprendí a jugar a tenis mientras caían bombas.
Tenía seis años y vivía en Belgrado. Afuera, los aviones de la OTAN cruzaban el cielo. Mi madre nos bajaba al sótano cuando sonaban las sirenas. Olía a humedad y a miedo. Pero entre alarma y alarma, yo salía.
Había una piscina vacía, abandonada, cerca de casa. Sin agua. Solo hormigón agrietado y un eco perfecto.
Agarraba mi raqueta y golpeaba pelotas contra esa pared, una y otra vez, mientras el mundo que me rodeaba se desmoronaba.
Nadie me enseñó. No había academia. No había entrenador con metodología ni planificación anual. Solo había ese sonido: toc, toc, toc, que era lo único sobre lo que yo tenía control absoluto.
Mi familia no tenía dinero para mandarme a entrenar en el extranjero como los niños que después serían mis rivales. Mis padres convirtieron su restaurante en un hogar para que yo pudiera seguir jugando. Lo apostaron todo. Todo.
Hubo noches en las que escuché a mi padre hablar en voz baja, preocupado, pensando que yo dormía.
No dormía. Escuché todo.
Y decidí que su sacrificio no podía terminar en nada.
Hoy tengo más Grand Slams que cualquier ser humano en la historia de este deporte.
Pero cuando alguien me pregunta de dónde saco la mentalidad para no rendirme nunca en una final, no pienso en tácticas ni en psicología deportiva.
Pienso en esa piscina vacía. Pienso en el olor a sótano.
Pienso en el sonido de los aviones.
Las mejores fortalezas mentales no se construyen en academias de élite, se construyen en los lugares donde no te quedó otra opción que seguir golpeando la pared.
Novak Djokovic 🇷🇸
El @TrenMayaMX de Carga avanza para transformar el crecimiento y desarrollo del sureste de México. 🚆
Tren de la justicia social que impulsa la economía, fortalece la conectividad y genera nuevas oportunidades para nuestras comunidades.
Porque el desarrollo con bienestar y prosperidad compartida también se construye sobre rieles. 🇲🇽
¿Quién es realmente el narcotraficante?
Cada vez que se habla del narcotráfico en México, la conversación suele caer en los mismos lugares: los capos, los lujos, los corridos, las balaceras. Todo gira alrededor de las figuras visibles.
Mientras discutimos sobre capos y terrorismo, rara vez nos detenemos a preguntar quién diseñó realmente este negocio.
¿Por qué una economía ilegal que mueve cantidades enormes de dinero termina siempre operando en los mismos territorios y de la misma manera?
La gente piensa que es un rasgo cultural, que es un defecto moral de nuestros países en América. O que es así, porque sí, y qué le vamos a hacer. Pero esas explicaciones son muy pobres. Son las explicaciones que los dueños del negocio han logrado instalar en nuestra sociedad.
Si uno se aleja un poco del presente y observa el siglo XIX, encuentra algo revelador: el narcotráfico, como industria global, lo inventó el Reino Unido🇬🇧.
La primera gran narcotraficante fue la reina Victoria; no fue Pablo Escobar.
El Imperio británico inundó China con opio producido en la India colonizada. Fue una operación comercial, política y militar al mismo tiempo. El opio circulaba porque había una estructura imperial que lo empujaba con un objetivo muy claro: quebrantar a China, que se resistía a abrirse al “libre mercado” británico.
La droga fue un arma de guerra para doblegar a una población y mantener a todo un país en un siglo de humillación.
Ese modelo —el narcotráfico como engranaje comercial, político y militar— Estados Unidos🇺🇸 lo heredó y lo perfeccionó.
Desde la Segunda Guerra Mundial, Washington entendió que el narcotráfico podía ser una herramienta útil para desestabilizar gobiernos incómodos, financiar operaciones encubiertas, armar grupos paramilitares y también controlar a su propia población.
No es casualidad que en los años cuarenta, cuando Estados Unidos necesitaba opio para sus guerras, pidiera al gobierno mexicano permiso para sembrar amapola en las montañas de Sinaloa, Durango y Chihuahua.
El famoso Triángulo Dorado del noroeste mexicano no lo inventaron los narcos locales: lo impulsó el gobierno estadounidense. Básicamente, desde esa época México funciona como “huerta” de amapola de Estados Unidos.
Miremos, por ejemplo, lo que ocurrió en el sudeste asiático durante la Guerra de Vietnam. Allí, la CIA montó una aerolínea llamada Air America que, oficialmente, servía para operaciones de inteligencia y abastecimiento.
En los hechos, era una fachada para mover opio y heroína producidos en la región que abarca Laos, Myanmar y Tailandia.
Esa droga servía para financiar a las fuerzas anticomunistas locales, y los excedentes se distribuían por otros canales.
Cuando los remanentes del Kuomintang —el ejército nacionalista chino derrotado por los comunistas— fueron reubicados en esa zona, se convirtieron en socios de la CIA en el negocio.
Esa misma lógica se repitió décadas después en Afganistán. Cuando Estados Unidos invadió el país en 2001, lo primero que hicieron las tropas no fue destruir los cultivos de amapola, sino protegerlos.
Durante el breve periodo en que los talibanes controlaron el territorio, la producción de opio había caído drásticamente. Con la llegada de Estados Unidos, volvió a dispararse.
El opio afgano sirvió para financiar a señores de la guerra aliados, y las ganancias terminaron engrosando las arcas de multinacionales farmacéuticas que, años después, se convirtieron en las mayores productoras de opioides legales que desataron otra crisis de adicciones, esta vez dentro de Estados Unidos.
Entonces, ¿quién es realmente el narcotraficante?
Estados Unidos es que quien entrena, arma y financia a los grupos criminales narcotraficantes; pero también es el mismo que después dice combatirlos.
El cártel de Los Zetas, por ejemplo, fue entrenado por fuerzas especiales de Estados Unidos en bases como Fort Bragg y Fort Benning.
Y el cártel Los Mata Zetas, que después se convirtió en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue adiestrado por los kaibiles guatemaltecos, que a su vez habían sido formados por instructores estadounidenses.
El lema del CJNG es el mismo que usaban los kaibiles: “si avanzo, sígueme; si me detengo, apriétame; si retrocedo, mátame”.
Incluso más recientemente, se ha documentado que narcotraficantes mexicanos viajaron a Ucrania para recibir entrenamiento de guerra por parte de mercenarios vinculados a empresas como Blackwater.
¿Ya van entendiendo?
El negocio del narcotráfico no es un desborde de la criminalidad local: es una industria militarizada que opera con la lógica de los ejércitos irregulares. Y esa lógica tiene un propósito muy concreto: generar caos controlado en territorios estratégicos.
Cuando se habla de quién distribuye la droga dentro de Estados Unidos, suele decirse que es un misterio.
Ya lo dijo, de forma mordaz, @lopezobrador_:
“Allá no hay narcotráfico ni laboratorios. Allá no hay carteles. Allá es por telepatía que se distribuye. No hay mafias”.
La verdad es que debería poderse rastrear y, si no se hace, es porque hay protección criminal desde el mismo gobierno gringo.
El dinero del narcotráfico no se queda en las sierras de Sinaloa ni en los laboratorios de Jalisco. Sube hasta los bancos más grandes del mundo.
HSBC, Citigroup y otras instituciones financieras han sido señaladas por lavar dinero del narco durante décadas. Pero cuando se intenta investigar en serio, siempre hay alguien que cierra la puerta.
De hecho, ha habido gobiernos en Estados Unidos que llegaron al poder con dinero del narcotráfico. Un dato que se puede rastrear en las trayectorias de figuras como Bill Clinton, desde sus años como gobernador de Arkansas, o Donald Trump, cuyos casinos en Atlantic City y hoteles en Panamá fueron señalados durante años como nodos de lavado de dinero.
Sheldon Adelson, uno de los grandes donantes de Trump, construyó su fortuna en el negocio de los casinos, un sector donde el lavado de dinero del narco es parte del paisaje cotidiano.
Para Estados Unidos el narcotráfico es también una herramienta de control social.
La llamada guerra contra las drogas, inaugurada por Richard Nixon en 1971, nunca fue realmente una guerra contra las sustancias. Fue una guerra contra ciertos sectores de la población: el movimiento antibélico, los hippies y la comunidad afrodescendiente.
Se trataba de criminalizar selectivamente, de llenar las cárceles con cuerpos específicos, mientras en Wall Street los yuppies de los ochenta consumían cocaína sin mayor problema.
Ronald Reagan profundizó esa doble moral: discursos moralizantes contra la droga, mientras la CIA distribuía heroína en barrios negros y latinos de Los Ángeles y San Francisco.
Hoy, cuando se detiene a un capo como el Mencho, el discurso oficial celebra la "cooperación bilateral" y la "inteligencia compartida entre EEUU y México.
Pero la narrativa que realmente nos están intentando calar es que México no puede controlar su territorio, que el gobierno mexicano está involucrado con el narco y que los ciudadanos estadounidenses están en peligro.
Esa triple narrativa prepara el terreno para algo más: presiones arancelarias, injerencia militar o intervención directa.
Tenemos que madurar, entender que el narcotráfico no es solo un negocio de drogas. Es también una palanca gringa para acceder a recursos estratégicos.
México tiene las reservas de plata más grandes del planeta, además de litio e hidrocarburos.
En un contexto en el que Estados Unidos busca consolidar su control sobre el continente, la desestabilización de territorios ricos en minerales es parte de su manual.
La misma lógica que opera en Venezuela con el petróleo, o en el llamado triángulo del litio en Sudamérica, se aplica en México.
El narcotraficante es Estados Unidos. Eso tiene sustento histórico.
Hoy el narcotráfico no existe a pesar de Estados Unidos. Existe porque Estados Unidos lo ha usado, lo ha financiado, lo ha protegido y lo ha integrado a su maquinaria de poder durante más de un siglo.
Mientras no entendamos eso, seguiremos discutiendo sobre capos y violencia desbordada, ignorando —con total impunidad— la premisa central:
El narco es el gringo.
Nos lo cuenta @ExoSapiens
Continuamos en sesión permanente de la Mesa de Seguridad para dar seguimiento a los hechos ocurridos el día de ayer en #QuintanaRoo. Todas las actividades operan con normalidad, incluyendo escuelas, hospitales, aeropuertos, carreteras, puertos y los servicios de las dependencias públicas.
Se cuenta con un despliegue preventivo de más de 10,000 elementos de fuerzas federales, estatales y municipales. La seguridad de la población es nuestra prioridad y se mantendrá la comunicación puntual y veraz.