Me encanta leer libros con un romanticismo tan intenso que te hacen querer traspasar el papel y vivir algo así. De esos que te sacan una sonrisa y te hacen sentir cada emoción: tristeza, alegría, furia, etc. Ahí es cuando sabes que el libro es realmente buenísimo.
Vivo por el romanticismo, la intensidad y los detalles. Por los “buenos días, amor”, “te extraño”, las citas, planes y el interés. Vivo por el cariño y la responsabilidad afectiva, alejándome de toda tibieza en un mundo donde muchos solo buscan algo pasajero o por conveniencia.
Uno solo quiere un amor intenso, detallista y con responsabilidad afectiva. Algo tan básico como demostrar un interés, pero al parecer para muchos hasta lo mínimo cuesta demasiado.
Me da risa tener sesiones con mis estudiantes y que aparezcan con sus penas de amores o con ganas de tener pololo/a, y yo me convierto en consejera experta, entendiéndolos porque claramente he pasado por lo mismo, la única diferencia es que a mí me va pésimo en el amor.
Hay días en los que uno está más sensible de lo normal. Te pega el bajón, aparecen las inseguridades y solo quieres quedarte en la cama viendo una serie o escuchando música que te haga sentir aún más el mood o simplemente es domingo.
En mis tiempos de fk adolescente se acostumbraba a rolear, y no tan extenso para así poder hacer muchas cosas como planear citas, ir a comer algo, después pasear por la playa, etcétera. Las temáticas estaban tan normalizadas y era divertido esperar la respuesta del otro.