Sin cadenita, sin reloj, sin billetera, con solo la tarjeta de débito, el celular en la riñonera pegada al cuerpo debajo del buzo y las llaves.
Montevideo, casi a las 13 horas, yendo al almacén de la esquina.
Y recuerda amiguita si te cuesta contarle una buena noticia tuya no es tu amiga. Las personas que quieren que te vaya bien te ayudan a que te vaya bien.
me impresiona la rapidez con la q paso de querer comerme el mundo de todas las formas posibles a querer pudrirme y descomponerme en una cama por el resto de la eternidad