El mismo premio. Dos formas de representarlo.
Dibu Martínez (2022) eligió la provocación.
Unai Simón (2026) eligió la elegancia.
El fútbol necesita grandes atajadas, pero también grandes ejemplos. Porque millones de niños están mirando.
Imagínate decir que tuviste que robarle a Austria, Jordania, Argelia, Cabo Verde, Egipto y Suiza para llegar a las semifinales de un Mundial.
No sé ustedes, pero a mí se me caería la cara de la VERGÜENZA.