acabo de tener la siguiente conversación con mi novio y me da gracia:
- gorda vos cada cuanto probas si tenes superpoderes?
- no lo hago. vos?
- yyy unas 2 o 3 veces por semana
Mi gata estaba adicta a los sobres de Whiskas. Cuando digo adicta, me refiero a que si no le daba uno al día me destruía la casa y, si llegaba la noche sin sobre, se me aventaba a la cabeza y me desgreñaba como poseída.
Le dio gastritis, empezó a vomitar sangre y la veterinaria me prohibió el Whiskas. Le recetó unas latas gastrointestinales carísimas. El problema fue que la desgraciada no se las quiso comer.
Entonces intenté engañarla. Le daba de comer a un gato comunitario con sobres de Whiskas, me traía el sobre vacío a la casa, metía la comida medicada adentro y se la servía.
La primera vez empezó a comer. De pronto se detuvo, se quedó viendo la pared unos segundos, me volteó a ver con una cara de odio puro y se fue.
Al día siguiente me observó atentamente mientras preparaba la comida. Cuando se la serví, ni siquiera la probó. Hizo un escándalo hasta que tuve que abrir un Whiskas de verdad frente a ella.
La veterinaria me dijo: “Déjala, eventualmente se lo va a comer”.
La cabrona eligió la violencia. Destruyó mi sala.
Al final encontré unos sobres gastrointestinales que sí le gustan. Ahora, cada vez que le voy a servir, se sienta a vigilar el proceso completo. No basta con que le dé el sobre. Tiene que ver cómo lo abro con sus propios ojos.
Esa culera descubrió que intenté estafarla una vez y jamás volvió a confiar en mí.
Hay un gato muy arisco que vive en el Easy de Neuquén. Rara vez se lo ve, no le gusta le gente.
Es el depredador que evita que veamos alimañas en las zonas de jardín. Saludos gato del Easy.
Otra cosa que descubrí desde que me embarace es lo mucho que la maternidad une y sana la relación entre mujeres.
Incluso descubrí otras facetas de mis amigas y de otras mujeres que no consideraba amigas y se volvieron muy importantes para mí que ya hasta las consideró mi familia.
Ser madre de un gato significa que una caja de Amazon se convierte en un mueble permanente porque tu gato decidió que ahora es un sitio sagrado para dormir, y no estás autorizado a retirarla.
Había cenado. Había recenado. Había re-recenado y tomado un par de tentempiés estratégicos de madrugada, por si acaso.
Pero a las cinco de la mañana llevaba casi una hora sin ingerir materia orgánica porque la última tonelada se la había zampado y decidió actuar.
Se nos subió encima de la cabeza y empezó a emitir miaus de alarma.
Lleva trece años cebado, mimado y cepillado por una cuadrilla de humanos que además financia íntegramente su tren de vida.
Y el gordo desgraciado este, que pesa como un mamut pequeño, cada mañana reabre la investigación y llega al mismo veredicto. Hambre. Miseria. Abandono.
uno de mis momentos más placenteros es contemplar el comportamiento de un gato: observa detenidamente, luego actúa; nunca se acerca a alguien o algo sin estudiar cuidadosamente los estímulos que interfieren. Los gatos, esos seres sabios e irreverentes a la vez. Los adoro.