mi silencio es mi límite. Soy alguien que busca soluciones, que dialoga y que se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías y en ese momento, mi paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión.
Me hablaron de Dios desde niña, pero realmente lo conocí en mis procesos, en mi ansiedad, en mi soledad, en los momentos donde sentía que no podía más. Ahí estaba Él.