Hoy me invade el optimismo.
Quizá, quién te dice, las minas, lxs ricoteros, lxs jubilados, las lalistas, esa gran masa que llora y ríe y donde convivimos edades, clases sociales, religiones, luchas, belleza, poesía, en movilizaciones masivas, construya el principio del fin.
Si estás en pareja y tenés más, ponés más.
Estar contando monedas con la persona que tenés al lado me parece de una pobreza espiritual que ni la peor de las devaluaciones explica. Te pueden cagar? Obvio.
Pero para vivir con el freno de mano puesto quédate sola con el gato.
Signs of ADHD in women
1. Easily overstimulated by noise (a barking dog, a crying baby, music in the background)
2. Motivation swings between extreme productivity and zero energy
3. A constant mental overload, like having countless tabs open at once
4. Social exhaustion even great nights out require days to recover
5. Replying to messages only when the energy hits… or not at all
6. Staying up late despite being exhausted (hello, revenge bedtime procrastination)
Me voy a ganar algún insulto, pero lo ocurrido en San Cristóbal es el ejemplo más claro de la mirada ineficiente de la baja de edad de imputabilidad, que aún no entró en vigencia. Si bien resta saber qué ocurrió en esta tragedia y el caso de bullying, tratar al niño que disparó con penas de adulto no hubiera ayudado a un abordaje integral que deben hacer todas las áreas de la provincia. La única política para las niñeces no puede ser la baja; hay que dotar de recursos a las escuelas y enfrentar la salud mental con política pública. Es triste y doloroso, pero son niños: la intervención estatal, considerando también la falla en el control de armas, tiene que dejarnos algo más que una pena de adulto.
Nadie habla de lo agotador que es vivir entre el “las cosas van a mejorar” y el “ya no puedo más”. Es como una montaña rusa emocional donde terminas el día sintiéndote esperanzado y derrotado al mismo tiempo.
Mi mamá me llamó llorando porque mi hermano mayor, el exitoso, el favorito, el que estudió en el extranjero, no la llamaba hace tres meses.
Me pidió que hablara con él.
Lo llamé. Me dijo que estaba ocupado. "Ya sabes cómo es esto."
Colgué y me quedé pensando.
Yo llamaba cada semana. Yo iba en las fechas importantes. Yo era el que aparecía cuando algo se rompía en la casa o alguien se enfermaba.
Pero en las conversaciones familiares, mi hermano era "el orgullo."
No reclamé. No dije nada.
Solo dejé de llamar a mi hermano.
Y la próxima vez que mi mamá me preguntó por qué no hablábamos, le dije la verdad:
Porque aprendí de él.
Anónimo.
Como docente, me preocupa el efecto legitimador de conductas en el aula. ¿Con qué autoridad mando a firmar a un alumno que le dice una barbaridad a un compañero si el mismísimo Presidente grita "Chilindrina troska", "me encanta hacer llorar kukas" y demás en pleno Congreso?