Amable que, para parte del mundo, España, cuyo pasado fue colonialista, explotador y exterminador de pueblos indígenas, pasó a ser culturalmente el "país bueno" y Argentina, históricamente proinmigrante, sin racismo y con salud y educación pública para todos, el "país malo".
Argentina no le dio la espalda a España.
Le dio la cara a su gente, físicamente a quienes pagaron una estupidez de guita para alentar a la Selección, y simbólicamente a los 47 millones de argentinos que alentaron desde casa y desde todas partes del mundo.
El europeo además de ganarte quiere mearte, quiere que vos te arrodilles y le rindas pleitesía. Si no lo hacés, sos un monito sudaca, maleducado e incivilizado. Ellos no lo dirán, hablarán de "niños malcriados" pero lo que piensan es eso, que si no te rendís a sus pies sos un desubicado.
Por eso la identidad Argentina les vuela la cabeza. Una nación sudamericana que para nada se arrodilla, que tiene una historia de rebelión, de luchar contra la adversidad y de hacer mucho con poco.
El primer hijo de caboverdiano que jugó un mundial fue argentino.
Hace 68 años.
Cuando en Estados Unidos los blancos y los afrodescendientes no podian ir a un mismo baño.
Ignorantes
Festejo de 🇩🇪 2014. “Así caminan los gauchos”. Nadie protestó.
Los europeos, racistas hasta en el fútbol, no se bancan que un país perdido del fin del mundo no trate a las potencias globales con la deferencia y condescendencia con la que están acostumbrados a ser tratados.
El país mas racista del mundo tiene salud y educación pública de calidad, reconocimiento legal y constitucional para migrantes y extranjeros. En los demás paises sólo veo visas, colonias, muros y ciudadanos de segunda.
El mundo está loco de haber despertado la animosidad de los argentinos. No hay gente más intensa para defender a su país, no saben lo que han desatado.
Al país que en el preámbulo de su Constitución advierte que recibe a todo aquel que quiera pisar suelo argentino le dicen racistas uno que no te da cuidadanía ni viviendo toda tu vida ahí.
Buen día únicamente a las naciones latinoamericanas orgullosas de sus procesos emancipatorios que no festejan las victorias deportivas de su antiguo colonizador sobre naciones hermanas.
Los argentinos de hoy somos los nietos de los europeos que vinieron cagadísimos de hambre y escapando de la miseria total y sin nada en los bolsillos en la tercera de un barco de dudosa flotabilidad. Así que lavensé bien la boca antes de hablar mal Argentina.
El fútbol no modifica la realidad material. No recupera territorios. No resuelve conflictos. Pero sí modifica algo más profundo: el mapa imaginario con el que una sociedad se piensa a sí misma.