Mi papΓ‘ y mamΓ‘ nunca me dijeron: βbΓΊscate un novio con dineroβ. Ellos decΓan: βestudie, trabaje y asΓ no dependa de nadieβ y con el tiempo entendΓ que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mΓ misma, sin deberle mi dignidad a nadie.