No nací para el desinterés, amo los mensajes a cada rato, los abrazos sin pedirlos, las llamadas de la nada, los apodos tiernos, detalles que muestran interés y tiempo de calidad
nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento
qué locura la ansiedad, a veces me tira en la cama, otras me genera insomnio, a veces me quita el hambre, otras arraso con todo; a veces siento que me como el mundo y otras soy una hormiga, nunca sufrí tanto conmigo misma