La hipocresía de algunas personas es tan descarada que son capaces de hablar de lealtad, respeto y valores como si fueran ejemplo de ello, cuando en realidad viven cambiando de cara según les convenga.
Tomense todo personal, porque claro que la gente sabe lo que hace, lo que dice, con quien y porque lo hace. No importan las razones, los hechos no se justifican.