Te vi en ruinas y aun así me enamoré de ti, estuve a tu lado mientras te reconstruías y esperaba poder seguir a tu lado, apoyándote siempre, pero tú me dejaste en ruinas y decidiste huir. Qué irónico, ¿no?
Los besos no son nada, comparado con lo intimo que es mirarse con tristeza y nostalgia porque saben que jamás va a funcionar aunque sean el uno para el otro.