Qué asco descubrir hasta dónde puede llegar la gente para mentirte a la cara y, aun sabiendo perfectamente la verdad, tener el descaro de jurarte que está diciendo la verdad.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia, pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie.
Todo hombre sueña con quedarse al lado de una mujer que le dé paz, pero muchos olvidan que esa paz no aparece sola, nace de cómo la tratan, de cómo la cuidan y de lo que hacen sentir.
La tranquilidad no se exige, se construye.